Puestos a analizar la problemática
del Cabañal como defensa del espacio tanto privado
como publico de una comunidad con ondas raíces
en el pasado, nacida de unas raíces culturales
relativamente claras, pronto nos dimos cuenta de la imposibilidad
de una implicación sentimental fuerte. Dado que
nuestra raíz cultural, aunque similar, no presenta
los mismos referentes, sino otros distintos, y pese a
ser conscientes de la problemática de la destrucción
del barrio del Cabañal únicamente estábamos
algo condicionados por la similitud de fondo con lo que
pasa en todas las regiones y ciudades, como las nuestras,
en los que los mismos problemas se dan en otras formas
y dimensiones, por lo que teníamos un punto de
partida distintos, quizás por esa falta de implicación
emocional veíamos la situación de una forma
critica mas compleja, desde la lejanía, lo cual
nos daba una ventaja muy de agradecer teniendo en cuenta
que habría obras que complementarian por la existencia
de esta implicación emocional. Puestos a analizar
el tema nos planteamos que el problema tenia múltiples
derivaciones, Puesto que el problema nace de una problemática
política, el posicionamiento de un ayuntamiento
(y del antecesor grupo municipal) motivado por fuertes
presiones económicas y de especulación.
Nos planteamos la asunción de la responsabilidad
de los ciudadanos, que son los dadores del poder a estos
grupos, y que en el fondo, aun de una forma inconsciente,
ciegos o ¿estúpida?, motivan estas situaciones.
Nos planteamos pues como línea de trabajo este
asunto, siendo de difícil asunción por la
triple problemática que planteábamos, después
de varias soluciones de partida nos dimos cuenta de que
para ser claros con el receptor de la obra nos íbamos
a un terreno panfletario y cenagoso en cuanto a lo maniqueo
que podía resultar, así como la necesidad
de quedar significados para su comprensión, quedando
demasiado parco . Así pues dado lo expresado al
principio de este escrito y lo anterior entroncamos con
la idea de plantear algo mas universalista, que no reflejara
solo la problemática inherente al Cabañal,
sino además lo que pasaba en otros lugares, buscábamos
pues hacer una obra mas desde un punto de vista sociológico.
Partimos pues de un patrón social con hondas raíces,
sea el Cabañal u otra población que nace
de una sociedad a la vez rural y urbana. Pero que es claro
fruto de una cultura más “natural”
o más bien un patrón socia creado directamente
por los habitantes (y no por intermediarios políticos),
en el cual la calle y las relaciones sociales, vecinales
y afectivas sean un punto clave (Como se puede considerar
que es en este caso el Cabañal.) Este tipo de sociedad,
digamos que la sociedad patrón hasta hace 200 años
en toda población y posteriormente relegada paulatinamente
a los grupos pequeños de población. Este
tipo de sociedad ha generado o evolucionado creando la
sociedad actual: la ciudad, con su cambio de valores.
Esta ciudad en su crecimiento es ahora la que se lleva
por medio la anterior, la que la amenaza profundamente.
Es pues un ciclo peligroso, pues la sociedad originaria
en su evolución rompe con sus raíces culturales
perdiendo su entroncamiento y valores originales, quedándose
a nuestro modo de ver en una sociedad de artificio desligada
de la realidad “ancestral”. Esta es pues la
problemática principal, la ruptura cultural del
crecimiento de una sociedad o patrón de vida no
creada directamente por el ciudadano, sino por el intermedio
de la clase política, en contrapartida de la sociedad
“ancestral”. Este proceso constructivo de
la sociedad, que es tanto como decir constructivo de mentalidades,
es a lo que hace referencia la obra. Para nosotros los
individuos son los entes individuales que construyen la
sociedad, ya sea conscientemente y de forma activa, o
de otra forma como la anteriormente planteada, cegados
y encerrados en cuatro paredes. Es por lo cual la obra
lleva este titulo, puesto que para nosotros el proceso
llevado y llevándose a cabo da como consecuencia
una sociedad de mentes en estado catatónico; autistas
de hecho. Después viene el planteamiento de la
creación de la imagen, de la instalación
propiamente dicha, la cual nace de una teorización
clara en la cual se da como recurso la metáfora
visual, siendo pues esta una imagen metafórica.
Puesto que todos los elementos son claramente metafóricos,
en este sentido la claridad va ligada a los planteamientos
estéticos, - mas bien referidos a la génesis
estructural y la coherencia del todo con las partes, su
plena adecuación visual, sus estructuras tridimensionales
y la creación de un recorrido visual, etc., mas
que un planteamiento acerca de lo bello - así como
al impacto visual requerido por la critica planteada.
Y sin que la claridad sea troncada por una linealidad
de ideas dando pie a una única y cerrada interpretación,
sino abriendo estas a partir de la linealidad inicial
a múltiples interpretaciones. Cogimos la imagen
del cerebro para reflejar el recuerdo que es la mente
-lo que nos hace hombres y sociales (ambas cosas van ligadas
indivisiblemente)- y lo colocamos en un tendedero de madera
envejecida, icono de extensión al exterior y de
exposición de intimidades, sobre todo en las poblaciones
rurales, hoy suprimidas opuestas en el interior de las
casas de la ciudad. Estos cerebros colgados en bolsas,
cerebros completamente orgánicos ( cerrados en
formol para su conservación) están expuestos
al aire siendo estos cerebros “vivos”, pensantes
y en estado natural. Pero estos cerebros sufren un proceso
de cosificación en el propio tendedero (sociedad)
que los va volviendo blancuzcos hasta convertirse en cerebros
de bronce, sin intereses en las relaciones sociales, se
convierten poco a poco en artificio y con su peso van
convando las cuerdas hasta romper una de ellas y caer
al suelo, donde estos cerebros broncineos se instalan
en unos nichos de hormigón blanqueados, nichos
que recuerdan a los de los cementerios donde se autoencierran
sin buscar la libertad, entre cuatro paredes (reflejo
de las ciudades actuales.) Estos nichos están en
una estructura de expansión tanto vertical como
horizontal de forma que el propio crecimiento de esta
estructura se acerca y amenaza irremisiblemente a la propia
estructura del tendedero ( la sociedad ancestral que ha
generado la actual) de forma que llegará a romper
esta, cerrando el circulo y perdiendo sus propias raíces.
Esto va unido a elementos alternativos con carácter
de cohesión de imagen y referencias visuales. Toda
la estructura va en una azotea, en este caso del barrio
del Cabañal, en donde el tendedero debe estar,
mientras pueda..
Diciembre 1999
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